........
CATEDRAL
 VIRGEN DEL CARMEN
ANCUD
 PATRONO DE LA DIOCESIS Y DE LA CIUDAD
SAN CARLOS BORROMEO

 Destruida por el terremoto del 22 de mayo de 1960

* fotografías de la actual catedral de Ancud de diciembre 2016 al final de esta reseña

(FOTO DE: "Memorias del Siglo XX")


 (FOTO DE: "Chile del 1900", Blogspot.com)


(DOCUMENTO DE: Revista En Viaje, N.238, ago. 1953)


En la primera mitad del siglo XX los frailes franciscanos se hacían ya notar en la isla grande, aunque no en la cantidad de curas y monjas de otras ciudades “más adecuadas para vivir”. Los religiosos se iban a climas más pasivos, por eso La Serena tenía en proporción más iglesias, más curas y religiosos que cualquier otra ciudad chilena, coincidentes entre temperaturas más agradables, cielos azules y curatos más rentables.

La iglesia regía la vida cotidiana pública y privada, y era para los chilotes el más importante centro de sus ciudades y pueblos, y que hacía sentir su presencia por sus templos, frailes y curas visibles diariamente.

En 1905 las nuevas disposiciones de la “Provincia Franciscana de los Siete Gozos de María”, dispuso que los frailes quedaban obligados a vivir dentro del convento sin la posibilidad de servir, así como ya lo hacían los párrocos.

Ancud era asiento del clero secular y Castro del clero regular. “Desde la catedral de Ancud se gobierna a la comunidad entera”.

En Ancud estaba el Seminario Conciliar donde estudiaban chilotes y foráneos que se ordenaron sacerdote a los largo de Chile. La gente los conocía desde que ingresaban al convento. Y una vez ordenados el cura era el de mayor consideración en cada parte del archipiélago, porque era el conductor de sus feligreses.

Fue el clima el que trajo graves problemas a la comunidad religiosa. No sólo los temblores y el fuego amenzaban a las iglesias de Chiloé, sino también los temporales y las fuertes heladas.

Se recuerda el temporal de 1905, en que parecía que la ciudad de Ancud iba a salir volando por los fuertes azotes del viento.

El temporal del 7 de junio de 1927 entró por la bahía de Ancud sobre el pueblo causando graves daños, destruyendo más de 70 casas, y que llevó a los chilotes de toda la isla a socorrer a los damnificados.

También está la gran helada de 1927, en que se congelaron las bahías interiores del archipiélago.

La bella catedral de Ancud era como un faro para los navegentes y para quienes llegaban por tierra a la ciudad. Su larga nave de sólida construcción destacaba entre las humildes casas de madera. Una nave central y dos laterales con arcos y columnas, capillas, altares y vitrales, llamaban a la oración y a la paz.

El campanario de la catedral de Ancud tenía un reloj, que fallaba a menudo, fue el único que quedó funcionando en las isla tras la destrucción de la torre oriente de la iglesia San Francisco de Castro en el temporal huracanado del 8 de agosto de 1911. Las horas del retoque de las campanas las marcaba un anciano y no un reloj, tanto en Ancud como en Castro, como lo describiera el propio Charles Darwin: “Ninguno de ellos (los castreños) posee un reloj de bolsillo ni péndulo, y un anciano que tiene fama de calcular bien el tiempo, da las horas con las campana de la iglesia en abosulto cuando a él le place”.

(EXTRACTO Y ADAPTACION DE: “La Vida en Chiloé, En los Tiempos del Fogón, 1900-1940”, Rodolfo Urbina Burgos, 2002)




(FOTO DE: Chiledel1900.blogspot.com)


(FOTO DE: "Memorias del Siglo XX")






 (FOTOS DE: Chiledel1900.blogspot.com)


(FOTO DE: Diario El Mercurio, 22 mayo 2010)


(FOTO DE: Fotolog.com)










(FOTOS DE: "Memorias del Siglo XX")


EL TERREMOTO DEL 22 DE MAYO DE 1960

(DOCUMENTO DE: Diario "Cruz del Sur", mayo de 1960)



(FOTOS DE: "Memorias del Siglo XX")



CATEDRAL ANCUD

La historia de una gran ciudad

Fue fundada el 20 de agosto de 1767, bajo el reinado de don Carlos III, el cual mandó al Virrey del Perú -Manuel de Amat y Junyent- a fortificar el extremo norte de la isla de Chiloé y en su cumplimiento instruyó al brigadier don Carlos de Beranger y Renaud para que levantara un fuerte y villa en el extremo occidental de la isla de Chiloé, como antemural defensivo de la navegación por el extremo sur de la América, frente a las amenazas inglesas.

En virtud de las órdenes anteriores y de las instrucciones que se dieron a Beranger, nombrado también gobernador de Chiloé, fundó la Villa y Fuerte Real de San Carlos de Chiloé en el año 1768, para lo cual trasladó a la nueva población a los habitantes de Chacao, y desde ese momento la nueva villa se convirtió en la sede del gobernador y en el principal puerto de la isla. A partir de 1784 la villa de San Carlos fue la sede de la Intendencia de Chiloé, constituída en aquel año, dependiente del Virreinato del Perú, cuyo primer titular fue Francisco Hurtado del Pino.

A pesar de los problemas derivados de Chile, Chiloé se mantuvo fiel a la Corona y así, por orden del virrey Abascal, desembarcó en la villa y Fuerte Real de San Carlos de Chiloé en el año 1813 el brigadier don Antonio Pareja, con el encargo de formar una expedición para restaurar el poder real en el reino de Chile. Formado este ejército en Chiloé salió hacia Valdivia y desde allí inició los combates contra los independentistas del reino de Chile, que culminaron con la derrota de estos en el llamado Desastre de Rancagua y la posterior entrada victoriosa de los chilotes en la ciudad de Santiago el 5 de octubre de 1814.

Producida la independencia de Chile, continuó Chiloé fiel a la monarquía y bajo el gobernador don Antonio de Quintanilla. Desde la villa y fuerte se organizó la defensa de Chiloé frente al ataque de Lord Cochrane, que fue derrotado al intentar asaltar el castillo de San Miguel de Ahui en 1820. Años más tarde la expedición dirigida por Ramón Freire sería derrotada en la batalla de Mocopulli (1 de abril de 1824) y sólo dos años después las tropas chilenas vencerían la resistencia chilota en los campos de Pudeto y Bellavista (14 de enero de 1826), tras lo cual se convino el Tratado de Tantauco, que selló la anexión de Chiloé a la República de Chile.

A pesar de algunas resistencias chilotas, la Isla Grande terminó aceptando su unión al pueblo chileno.
Sólo años más tarde, en virtud de la ley del 4 de julio de 1834 se cambió el nombre a la Villa de San Carlos de Chiloé por el de Ancud, dándosele el título de ciudad y declarándola capital de la provincia de Chiloé. Seis años después, el papa Gregorio XVI, en virtud de la bula Ubi Primum, de 1 de julio de 1840, erigió la diócesis de San Carlos de Ancud, cuyo primer obispo titular fue el dominico Justo Donoso Vivanco, importante canonista, más tarde obispo de La Serena y Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública.

Durante el siglo XIX la ahora ciudad de Ancud se caracterizó por una activa vida comercial, como consecuencia de un intenso comercio marítimo, que comenzó a decaer cuando se produjo la apertura del Canal de Panamá.

En los primeros años del siglo XX se estableció en las cercanías de la ciudad de Ancud una importante colonia de pobladores, especialmente, alemanes, que dieron un nuevo impulso al comercio, agricultura, ganadería y educación, sin perjuicio de lo cual la llegada del ferrocarril a Puerto Montt en 1912 marcó un momento de crisis para la actividad comercial de Ancud, que comenzó un lento decaimiento.

La educación en Ancud recibió un fuerte impulso durante el siglo XIX con la fundación del Seminario Conciliar de Ancud el 13 de abril de 1845, bajo el episcopado de Monseñor Justo Donoso, y luego con la fundación del "Liceo de Ancud" el 11 de octubre de 1868 y poco tiempo después con la llegada a la ciudad de las religiosas de la Congregación de la Inmaculada Concepción el 3 de noviembre de 1874.

Al implantarse la regionalización (1982), Ancud dejó de ser la capital de la provincia de Chiloé.

Terremoto del 60, un duro golpe

Ancud antes del sismo

Ancud se caracterizaba por tener un puerto libre, llamado también franquicia aduanera y que funcionó hasta el año 64. Esto significa que los productos importados pagaban un bajo costo de aranceles de internación. Esto permitía acceder fácilmente a productos de calidad.

Habitaban en Ancud aproximadamente 5000 personas y en realidad la ciudad era pequeña. Los limites eran la Iglesia San Pió X por el norte hasta lo que hoy es el colegio Chiloé por el sur. La iglesia San Francisco por el este hasta el barrio La Arena por el oeste, llamado de esa manera por la cercanía de la playa La Arena en Fátima, que fue completamente destruÍdo con el sismo maremoto del año 1960.

El ferrocarril, que conectaba Ancud con Castro dejo de utilizarse después del terremoto de 1960 por los grandes daños que tuvo.

La Empresa Eléctrica fue una de las otras perdidas, ya que esta empresa era la encargada de darle luz a todo Ancud.

El Terremoto...

El 22 de mayo de 1960 la ciudad de Ancud y todo el sur de Chile fue azotado por un gran sismo maremoto que ha dejado cicatrices en todos quienes lo vivieron. En Ancud el movimiento comenzó alrededor de las 15:10 hrs., tuvo una magnitud de 9.6º en la Escala de Richter y duró aproximadamente 3 minutos.

Con el terremoto la torre de la catedral quedó inclinada y con las paredes trizadas, que ocasionó la reacción de la gente, ya que unos pedían que se dinamitara por el riesgo de derrumbe, y otras pensaban en la reparación, debido a que su construcción, hecha de concreto y rieles de trenes, era aún bastante fuerte. La dedición fue la más lamentable, la construcción fue dinamitada días después.

(CORREGIDO DE: "LA HSTORIA DE ANCUD, UN MAGICO LUGAR", www.histochiloe.blogspot.com, de KAKO-PALA-PIPE, Cuarto Medio del Colegio San Andrés, 21 junio 2007)




ANCUD

Fue fundada bajo el reinado de Carlos III por real orden suya de 20 de agosto de 1767 que mandaba al virrey del Perú, don Manuel de Amat y Junyent, fortificar el extremo norte de la isla de Chiloé, y en su cumplimiento instruyó al brigadier don Carlos de Beranger y Renaud para que levantara un fuerte y villa en el extremo norte occidental de la isla de Chiloé, como antemural defensivo de la navegación por el extremo sur de la América, frente a las amenazas inglesas.

En virtud de las órdenes anteriores y de las Instrucciones que se dieron a Beranger, nombrado también gobernador de Chiloé, fundó la Villa y Fuerte Real de San Carlos de Chiloé en el año de 1768, para lo cual trasladó a la nueva población a los habitantes de Chacao y desde ese momento la nueva villa se convirtió en la sede del gobernador y en el principal puerto de la Isla, como Antemural de la América española en sus posesiones australes, iniciándose una incesante política de fortificaciones de la bahía, mediante la instalación de baterías artilladas que constituyeron un importante complejo defensivo, que tuvo en el castillo de San Miguel Agüi a su principal fortaleza. A partir de 1784 la villa de San Carlos fue la sede de la Intendencia de Chiloé, erigida en aquel año, dependiente del virreinato del Perú, cuyo primer titular fue Francisco Hurtado del Pino.

Iniciadas las alteraciones derivadas del juntismo en el Reino de Chile, Chiloé se mantuvo fiel a la Corona y así, por orden del virrey Abascal, desembarcó en la villa y Fuerte Real de San Carlos de Chiloé en el año 1813 el brigadier don Antonio Pareja con el encargo de formar una expedición para restaurar el poder real en el reino de Chile. Formado este ejército en Chiloé salió desde la villa y Fuerte Real de San Carlos hacia Valdivia y desde allí inició los combates contra los independentistas del reino de Chile, que culminaron con la derrota de estos en en llamado Desastre de Rancagua y la posterior entrada victoriosa de los chilotes en la ciudad de Santiago el 5 de octubre de 1814.

Producida la independencia de Chile, continuó Chiloé fiel a la monarquía y bajo el gobernador don Antonio de Quintanilla, desde la villa y Fuerte Real de San Carlos se organizó la defensa de Chiloé frente al ataque de Lord Cochrane, que fue derrotado al intentar asaltar el castillo de San Miguel de Ahui 1820. Años más tarde la expedición dirigida por Ramón Freire sería derrotada en la batalla de Mocopulli (1 de abril de 1824) y sólo dos años después las tropas chilenas vencerían la resistencia chilota en los campos de Pudeto y Bellavista (14 de enero de 1826), tras lo cual se convino el Tratado de Tantauco, que selló la anexión de Chiloé a la república de Chile.

Anexado Chiloé a la República de Chile, asumió como gobernador el coronel José Santiago de Aldunate (1826) quien pocos meses después fue apresado en la villa de San Carlos de Chiloé por el sargento mayor Manuel Fuentes, quien hizo reunir una asamblea el 12 de mayo de 1826 y declaró a Chiloé libre de las otras provincias de Chile, pero este movimiento fue sofocado el 19 de julio de ese mismo año.

Sólo años más tarde, en virtud de la ley del 4 de julio de 1834 (El proyecto fue presentado el 14 de agosto de 1832 por las autoridades y vecinos de la ciudad) se cambió el nombre a la villa de San Carlos de Chiloé por el de Ancud, dándosele el título de ciudad y declarándola capital de la provincia de Chiloé y en ese mismo año, el 28 de junio de 1834 arribaba a Ancud la expedición científica de Charles Darwin. Seis años después, el papa Gregorio XVI, en virtud de la bula Ubi primum, de 1 de julio de 1840, erigió la diócesis de San Carlos de Ancud situando la silla episcopal en la ciudad de Ancud, cuyo primer obispo titular fue el dominico Justo Donoso Vivanco, importante canonista, más tarde obispo de la Serena y ministro de justicia, culto e instrucción pública.

Durante el siglo XIX la ahora ciudad de Ancud se caracterizó por una activa vida comercial, como consecuencia de un intenso comercio marítimo, que comenzó a decaer cuando se produjo la apertura del canal de Panamá. En los primeros años del siglo XX se estableció en las cercanías de la ciudad de Ancud una importante colonia de pobladores, especialmente, alemanes, que dieron un nuevo impulso al comercio, agricultura, ganadería y educación, sin perjuicio de lo cual la llegada del ferrocarril a Puerto Montt en 1912 marcó un momento de crisis para la actividad comercial de Ancud, que comenzó un lento decaimiento.


(SIN MODIFICACION DE: www.muniancud.cl)


(FOTO DE: Memorias del Siglo XX)


FOTOGRAFIAS ANTIGUAS DE LA CATEDRAL
(expuestas en la actual catedral de Ancud / fotos WFL, 31 dic. 2016)



LA NUEVA CATEDRAL 








(fotografías de WFL, 31 diciembre de 2016)