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IGLESIA
SAN MIGUEL ARCANGEL
CALBUCO




IGLESIA SAN MIGUEL ARCANGEL DE CALBUCO

Es la parroquia más antigua de la zona y posee los archivos históricos más antiguos de la Arquidiócesis de Puerto Montt, tomando como referencia la fecha de la primera partida de matrimonio anotada en sus registros de 1710.

La iglesia ha tenido distintos párrocos, entre Jesuitas, Franciscanos, Redentoristas y de la Sagrada Familia, y atiende a las comunidades del sector costero del Seno del Reloncaví y del Golfo de Ancud, como las islas Puluqui, Tabón, Quenu y Quihua, los sectores de Aguantao, Abtao y Pargua, y el sector carretera (Ruta 5 Sur).

Entre 1610 y 1612 llegaron al fuerte de Calbuco los jesuitas Melchor Venegas y Matías Rufino. Desde aquí partían las expediciones militares y religiosas hacia la zona de Puelo, Hornopirén y Nahuelhuapi.

En 1620 se construyó una capilla y hacia fines del siglo XVII ya se había consolidado el pueblo con una guarnición de 70 soldados

En 1834 la provincia de Chiloé fue dividida en 10 departamentos, uno de las cuales era Calbuco, que posteriormente pasó a formar parte del Departamento de Carelmapu, que comprendía los curatos de Calbuco y Carelmapu.

Uno de los hechos más lamentables de Calbuco fue el incendio del domingo 31 de enero de 1943, ocurrido a las 15;30 hrs., y que destruyó casi totalemente la ciudad, sin embargo no causó daños a la iglesia, gracias a la oportuna acción de bomberos y civiles.

La más importante fiesta religiosa de Calbuco es la llamada “Fiesta de los Indios”, que se celebra con gran solemnidad en mayo, en el día de la Ascensión del Señor. Es una celebración iniciada por 1712, luego de un Tratado de Paz entre el párroco y los indígenas, quienes habían robado la imagen de San Miguel y la habían trasladado a Huapi Abtao. Después de tres meses en que la imagen permaneció escondida, los Jesuitas intercedieron exigiendo su devolución, y los indios exigieron a cambio un mejor trato en el trabajo de tableo de alerce que realizaban en la cordillera y el derecho a conmemorar cada año una novena y una fiesta a San Miguel. Así, cada año los caciques se tomaban la ciudad para la solemnidad de la Ascensión, en la que recordaban este hecho y celebraban la fiesta, eligiendo a un jefe que llamaban El Procurador, que es la máxima autoridad de esta ceremonia y es quien llevaba consigo la imagen de la Cruz. 


Hoy la fiesta cuenta con la participación de músicos y de altas autoridades de la Iglesia Católica, y en ella se efectúan misas, dianas, pasacalles y ritos de banderas. La tradición se mantiene gracias a la Cofradía de Fiscales, que son “hombres de buena fama”, de vida religiosa consecuente y respetados en su comunidad. Ellos eligen a un Procurador o Fiscal Mayor para que dirija la fiesta, elección que se hace cada cuatro años, y que en 2010 tuvo una connotación especial debido a la celebración de los 300 años de la fundación de la iglesia San Miguel Arcángel.

(ADAPTACION DE: www.arzobispadodepuertomontt.cl, www.elcalbucano.cl, www.calbuco.cl, www.chile-catastrofes-tragedias.blogspot.com)



LAS LUMINARIAS DE SAN MIGUEL

¿Quién como Dios?, es el grito de nobleza de San Miguel Arcángel, el mismo que protege a los cristianos de los embates del mal y que encabeza el ejército de ángeles. En su día, en Calbuco se viste de fiesta y celebra a su santo patrono de un modo particular, sólo comprensible a través de la historia de esta comuna.

Desde la Iglesia primitiva, la cristiandad venera a San Miguel como el ángel que derrotó a Satanás y sus seguidores y los echó del cielo con su espada de fuego. Se le reconoce como el guardián de los ejércitos cristianos contra los enemigos de la Iglesia y como protector contra los poderes diabólicos, especialmente a la hora de la muerte.

San Miguel manifestó su fortaleza y poder cuando peleó la gran batalla en el cielo, frente a la rebelión de Lucifer, a quien preguntó "¿¡Quién como Dios?!" y se lanzó a la lucha. Su fortaleza inspiró valentía en los demás ángeles quienes se le unieron.

EN CALBUCO

La imagen de San Miguel Arcángel habría llegado hacia 1603, al "fuerte empalizado" de La Picuta. De inmediato venerado como poderoso, sería esta la principal razón para que en más de una ocasión la imagen intentara ser trasladada.

Para los indios, el poder de los españoles venía de la veneración a la imagen de San Miguel Arcángel y por eso pensaron en robarla para que los conquistadores perdieran su fuerza. Alertados, los españoles en las noches encendían fogatas para detectar los posibles ataques.

También se menciona en Calbuco que hubo una vez un obispo de Ancud, que intentó trasladar a San Miguel a esa ciudad. Pero eso no se pudo concretar, porque la imagen se puso muy pesada, al momento de moverla y fue imposible embarcarla hacia su nuevo destino. Esto fue un milagro, a juicio de los calbucanos.

Esta característica de "milagrosa" acrecentó su culto y cada 29 de septiembre se celebra una misa al amanecer y se termina el novenario. Para asistir a esa misa de madrugada, la gente de las islas cercanas llegaban el día anterior a Calbuco. En sus embarcaciones traían madera para encender fogatas y protegerse del frío.

Con el tiempo, los que se quedaban en sus hogares, comenzaron a encender también estas hogueras, en señal que en esa noche estaban también unidos en espíritu con su santo patrono. Como una extensión a esta costumbre, en Calbuco se empezaron a colocar velas en las ventanas y a confeccionar faroles para engalanar las fachadas de las casas.

Tradición y religión se unieron entonces indisolublemente y hoy en Calbuco el San Miguel es un verdadero día de fiesta, con una competencia de faroles en la Plaza de Armas, con las luminarias que se encienden en las playas y en las poblaciones, con las procesiones y con el sencillo homenaje de una vela encendida en la ventana de una humilde vivienda.


(FUENTE: 1 de octubre de 2001, www.diariollanquihue.cl)




(FOTOGRAFIAS DE: Memorias del Siglo XX)

 
(www.arzobispadodepuertomontt.cl)

















































































































(FOTOGRAFIAS DE 2014)


(MAPA DE: Turistel)


(AFICHE DE: Taller de Periodismo del Liceo Francisco Hernández Ortiz-Pizarro de Calbuco)


(SELLOS DE: www.amigafm.cl)










(FOTOGRAFIAS DE: Chile del 1900, blogspot.com)




(FOTOGRAFIAS DE CALBUCO DE WFL, 1993)








CONSULTAR




(DOCUMENTO DE: Revista En Viaje, N.219, ene. 1952)


CALBUCO: AGUAS AZULES

(Diario "El Llanquihue" de Pto. Montt, 26 de agosto de 2004, www.ellanquihue.cl / SIN CORRECCION)

Extender la mirada sobre nuestro Chile, es ir al encuentro de una geografía privilegiada atesorada entre la Cordillera de los Andes y el generoso Océano Pacífico, escenario de nieves y olas que nos conducen a quedarnos en la verde floresta de la Décima Región de Los Lagos con su capital Puerto Montt.
Altaneros y misteriosos los volcanes Osorno y Calbuco abren el pórtico ante el Seno de Reloncaví, donde yace la isla de Calbuco y su archipiélago ubicado entre las coordenadas 41ø40' de latitud sur y en 73ø20' de latitud oeste, perteneciente a la Provincia de Llanquihue y a una distancia de 56 kilómetros desde Puerto Montt.
La presencia de Calbuco en la Décima Región está sustentada por una superficie de 590,8 kilómetros cuadrados, cuyos límites actuales son al Norte con la comunas de Puerto Montt y Maullín, al Sur con el Golfo de Ancud y Canal de Chacao, al Este con el Seno de Reloncaví y al Oeste con la comuna de Maullín delimitada por la Carretera Panamericana en dirección hacia la Isla grande de Chiloé.
Su población -según Censo de 2002- la integran 18.905 habitantes en el sector rural y 12.165 habitantes en el sector urbano, totalizándose la población calbucana en 31.070 habitantes.
El archipiélago calbucano lo componen catorce islas: Chaullín, Chidhuapi, Guar, Huapi - Abtao, Puluqui, Lagartija, Nao, Quenu, Queullín, Quihua, Tautil, Tabón, Isla de Calbuco y Caicaén.
Sus lugares de mayor doblamiento son la ciudad de Calbuco, Chayahué, Daitao, El Rosario, Huito, San Agustín, San Antonio, San José, Putenío, Pargua, Los Pinis, Chope y San Rafael.
Desde el pasado la economía de Calbuco está basada fundamentalmente en la extracción de productos del mar, existiendo en la actualidad numerosas fábricas conserveras, centros de cultivos en moluscos y salmones; algas y mitilicultura. Junto a lo anterior se mantiene un gran desarrollo de la pesca artesanal, destacándose las embarcaciones motorizadas en las actividades de buceo con las últimas tecnologías, cuyos hombres de mar son herederos de las añoradas lanchas veleras, chalupones y buzos con escafandras, testimonios y herramientas que se guardan en el Museo Histórico Municipal de Calbuco.
Domina en la población del archipiélago las actividades agrícolas, teniendo como producción principal la papa, el trigo, la avena y las hortalizas en general.

HISTORIA DE CALBUCO

La Isla de Calbuco, sus islas hermanas y entorno continental, fueron estadios donde se asentó el hombre ancestral, entre ellos los huilliches, chonos, juncos y poyas, quienes dejaron las palabras que hoy denominan varios lugares e islas del archipiélago, antepasados que habitaron antes que irrumpiera la presencia española en el 1602.
Existen los vestigios y artefactos que se están conservando como las populares "hachas de piedra", puntas de flecha, piedras esféricas, piedras horadadas y semi-horadadas, trozos de cerámicas, además de las osamentas humanas de posibles cementerios indígenas. Son testimonios que se han encontrado en conchales y cementerios, siendo los mas representativos los conchales de las localidades de Huito, El Rosario, Pureo y Chipué en la Isla Guar, objetos y lugares que nos indican un pasado fascinante sobre los primeros pobladores de Calbuco y el archipiélago y que están a la espera de proyectos para su estudio y conservación.
De lo anterior es que hoy se puede dialogar diciendo que existe una efeméride invisible en la Historia de Calbuco, pues se encuentra anidada en la geografía insular calbucana, porque en el canto XXXVI del poema épico La Araucana don Alonso de Ercilla y Zúñiga escribió: "Aquí llego donde otro no ha llegado, /Don Alonso de Ercilla que el primero. /En un pequeño barco deslastrado; /El año de cincuenta y ocho entrado. /Sobre mil quinientos, por Febrero, /A las dos de la tarde, el postrer día, /volviendo a la dejada compañía". Palabras que fueron grabadas en el tronco de un árbol que existió en el actual lugar de Pollillo en la Isla de Puluqui. Entonces desde el año 1558 tenemos presencia ibérica en el golfo de Reloncaví e islas del archipiélago calbucano.
Fecha exacta de la fundación y nacimiento de la ciudad de Calbuco, es un aspecto que aún permanece en el tapete de la discusión, entre investigadores, estudiosos, recopiladores e historiadores como Esteban Barruel, José Dolorindo Mansilla y Daniel Serrano, con cuyos aportes ya se puede hablar de una historia de la ciudad de las Aguas Azules.
Tradicionalmente se plantea que la fundación de Calbuco se originó en el año 1602, hito marcado por los levantamientos indígenas de 1598 contra los españoles, siendo destruidas las llamadas "ciudades de arriba" estando entre ellas la antigua Osorno.
En 1602 se produce el asalto y destrucción de la ciudad de San Mateo de Osorno encabezada por los toquis Ankanamon y Pelantaru, acción que produjo un éxodo o huída de soldados, familias españolas y aborígenes leales a los capitanes españoles hacia el sur; logrando establecerse uno de los grupos en Carelmapu, otro en Chacao y algunos en un lugar situado cerca del Estero Huito junto al sector que hoy es la actual localidad de El Rosario.
Dicho grupo al asentarse en este lugar, construyó un caserío o empalizada que después fue atacado e incendiado en dos ocasiones por los aborígenes, por lo que hubo de ser trasladado a la Isla Caicayén -nombre que daban a la Isla de Calbuco los aborígenes- y en un montículo denominado picún unta -norte y punta- "La Picuta" construyeron otra empalizada o fuerte, bautizándolo con el nombre de Real Fuerte de San Miguel de Calbuco por iniciativa del Capitán Francisco Hernández Ortiz Pizarro que poseía el grado de Maestre de Campo, a la vez portaban una imagen de madera del San Miguel Arcángel considerado como el guía y patrono del grupo de españoles, cualidad que se mantiene hasta el presente dentro de la comunidad católica de Calbuco y sus islas.
Previo a dicho acontecimiento fundacional -narra la historia y la tradición- los fugitivos, después de recorrer con muchas penurias y dificultades la floresta impenetrable, entre ríos y pantanos, llegaron a la ribera o playa y al ver el color de las aguas exclamaron los nativos ¡Kalfún - Ko! ¡Kalfún - Ko!, que en la lengua ancestral significa Kalfún= azul y Ko= agua que traducido al castellano quedó como "Calbuco o Aguas Azules".
En el año de 1712 el Gobernador de Chile, Juan Andrés de Ustarriz, confió a uno de los capitanes, a la vez familiar, Alejandro Garzón de Garricoichea el cargo de capitán del Fuerte de Calbuco. El capitán se negó a cumplir esta orden, abandonó su cargo y a la plaza del fuerte, llevándose consigo a la guarnición formada por más de cuarenta soldados, trasladándose al continente y después dirigirse a la ciudad de Concepción.
En tanto el Fuerte quedó indefenso y expuesto a cualquier ataque. Al mismo tiempo los aborígenes vecinos, hostigados por el penoso trato y cortadura de alerce en la cordillera, se mantuvieron con el ánimo intranquilo y solo esperaban la ocasión mas favorable para una rebelión.
En 1712 los indígenas atacan el poblado de Calbuco, raptando la imagen del Santo y Patrono, la cual estuvo en poder de los aborígenes durante muchos meses y gracias a la intervención de unos misioneros se logró su retorno al fuerte o poblado, previo acuerdo entre los religiosos e indígenas, éstos hacen su entrada a Calbuco para entregar la escultura, bajo la condición de realizar un novenario y fiesta al arcángel. De ahí el origen de la conocida "Fiesta de los indios" en Calbuco, que se celebra año tras año cercano al Día de la Ascensión del Señor, recordando aquel lejano día cuando la imagen fue devuelta a la naciente ciudad.
La plaza militar de Calbuco en la época colonial fue un punto de detención obligada de las excurciones que desde Castro o desde San Carlos de Ancud se dirigían a través del Estuario de Reloncaví, hasta el interior de la cordillera, tanto por la aventura como por la posibilidad de encontrar la "Ciudad de los Césares", como también llegar a la laguna de Nahuelhuapi, por el paso de los Vuriloches o realizar la extensión de la evangelización hacia los aborígenes o naturales.
Al igual que en otros puntos del territorio nacional, se asentaba un destino común; surgió la presencia del grupo llamado los "Reyunos o Libres", ya que Chiloé era considerado como el "Extremo del Reino de Chile", que de acuerdo al Derecho Indiano, estaba dividida jurídicamente en tres categorías, es decir, junto a los "Reyunos o Libres", estaban "los encomendados o tributarios" y "los de corona o neófitos". Los Reyunos eran originarios de Osorno y habitaron las reducciones de Abtao y Calbuco; eran hábiles marinos y buenos constructores de embarcaciones, y poseedores de aptitudes para aprender a leer y escribir en español y con un carácter de belicosos y orgullosos.
Desde el 1602 hasta el siglo XVIII la historia de Calbuco se desarrolló en torno al Real Fuerte de San Miguel con sus capitanes, soldados e indígenas al servicio de los españoles, actividades distribuidas mediante guarniciones y otros fuertes, sobresaliendo la evangelización y el trabajo de los predios que mantenía la curia en los sectores mas cercanos al Fuerte, incluido el doblamiento tiempo después de la Isla Guar por indígenas Chonos.
En 1852 el gobernador militar de Calbuco era el sargento de milicia Don José Ramírez, padre del héroe Eleuterio Ramírez que se destacó en la Guerra del Pacífico y en el año 1864 el Departamento de Carelmapu hizo notoriedad nacional cuando Don José Manuel Balmaceda es elegido diputado por dicho departamento.
Las aguas que bañan Calbuco tuvieron como escenario el Combate Naval de Abtao un 7 de Febrero de 1866, en una isla situada frente a Chayahué al sur de Calbuco.
Era la Guerra de Chile con España, por lo tanto Chile contaba con una escuadra aliada compuesta por las naves peruanas 'Apurimac', 'La Unión' y 'América', comandada por Don Manuel Villar y Miguel Grau, además la "Covadonga" al mando de Juan Williams Rebolledo; en el lado adversario los navíos españoles 'Villa de Madrid' y 'Blanca' comandadas por Alvar González y Topete.
Fue un enfrentamiento que no mostró superioridad en ambos contendores.
El resultado fue que las fragatas recibieron 14 impactos, con un saldo de 5 heridos y 3 contusos. En cambio la escuadra aliada recibió 16 impactos y tuvieron 2 muertos y 1 herido. Es una acción naval en la que participaron en diferentes unidades, los jóvenes Miguel Grau en 'La Unión' y el futuro capitán Arturo Prat Chacón junto a Thomson, Orella y Carlos Condell que se encontraban en 'La Covadonga', marinos que más tarde se inmortalizaron en la Guerra del Pacífico en 1879.
Las acciones de Abtao continuaron de parte de la escuadra española, por lo que las naves al mando de William Rebolledo se vinieron a refugiar en el Estero Huito, donde el capitán ordena hundir la embarcación o pontón de nombre 'Lerzundir' para impedir la posible entrada y ataque de la escuadra española, acto denominado "las escaramuzas de Huito" y que tuvieron lugar el día 2 de Marzo de 1866, ya que las naves enemigas se habían acercado a Calbuco, pero al día siguiente emprendieron rumbo al sur. Restos del "Lerzundir" todavía yacen bajo las aguas del Canal o Estero Huito en Calbuco.
Al paso de los años Calbuco se transforma en un importante centro comercial marítimo, adquiere la calidad de puerto mayor al crearse la Gobernación Marítima en 1874.
Desde el puerto de Calbuco zarpan los veleros hacia los continentes de Europa y Asia llevando maderas de valor del sur de Chile, además de productos agrícolas como la papa. Se pueden citar varias compañías marítimas que se establecieron en Calbuco, entre ellas la flota de la Empresa Oelckers, con los barcos 'Elena', 'Zelbio', 'Lurley' y más tarde los veleros 'Nelson', 'Laura', 'Guaytecas', 'La Calbuco' y 'La Tinto' velero que escribió una memorable página de osadía durante la Primera Guerra Mundial, cuando desde Caleta La Vega zarpa con mercaderías, el especial conservas, para aprovisionar un buque de la escuadra alemana.
El prestigio industrial de Calbuco se inicia con las conserveras, que traspasó los límites del país alcanzando honrosos premios en exposiciones internacionales, como la fábrica de Don Guillermo Schemeisser con medalla de oro en la Exposición Internacional del Centenario de Bolivia. La fábrica de Don Jorge Segundo Ditzel con Gran Premio en la Exposición de Sevilla en España y Medalla de Oro en la Exposición de Bolivia junto a otras distinciones dentro del país en los años 1910 y 1916. Esta industria se complementaba con un molino que se ubicó en el barrio La Vega, basado en un sistema de molienda a máquina, donde podían los pequeños agricultores de las islas y alrededores obtener a precios convenientes la materia prima que les servía para el pan.
La época dorada de las industrias calbucanas está simbolizada en la figura de Don Francisco Schiaccaluga al ser creador de la primera industria conservera en 1880, iniciativa del químico italiano que la convirtió en la única de su género en América.
A ello agrégase la proliferación de las industrias de los Abonos Calizos, durante los decenios de los años 30. Calerias como se les conoció, que se encontraban diseminadas en torno a la ciudad de Calbuco y en otras islas y sectores costeros continentales, cuyos dueños mas destacados fueron los señores o familia de Don Eduardo Outridge, German Oelckers, José Castrillón, Herminio Chávez, Adolfo Lens, Juan Villarroel, Pedro Becas y Miguel Vargas. Todo este complejo de Calerias produjo un fuerte movimiento comercial al elaborar millones de toneladas de cal sódica obtenidas de los caparazones de moluscos a través de un proceso de cremación, producto destinado a servir como abono en algunas provincias agrícolas de la Zona Central del país.

PERIODICOS

Las páginas más patentes de la historia calbucana se inician a comienzos del siglo XX, pues junto al apogeo industrial y marítimo, también emergió la luz del periodismo y la cultura. Uno de los primeros periódicos de Calbuco se tituló "El Sol" fundado un 8 de Junio de 1900, siendo su redactor Don Belisario Goycolea -hermano del marino Eulogio Goycolea nacido en Calbuco- quién en su calidad de poeta, gran parte de las páginas de "El Sol" fueron escritas en versos. El periódico "La Unión" aparece en 1906; en 1908 "El Pueblo" y en 1938 aparece "El Imparcial" que ya había cumplido una primera época en los primeros decenios del siglo y cuyo último ejemplar corresponde al día 23 de Enero de 1943 desapareciendo el local y destrucción de imprentas en el incendio del 31 de Enero de 1943, recordándose aún un curioso periódico que circuló con el nombre de "El Brujo".
Más, gran parte de la vida y crónicas cotidianas de Calbuco están registradas en las páginas del diario "El Llanquihue" de Puerto Montt.
Al nacer el siglo XX se funda el Cuerpo de Bomberos de Calbuco un 31 de Agosto de 1902, por la necesidad de contar con una institución bomberil para el pueblo, ya que un gran incendio se produjo en la noche del 29 de Agosto del mismo año, quizás rememorando al primer incendio calbucano que tuvo lugar el 2 de Septiembre de 1853 destruyendo el centro de la ciudad, al igual que el incendio del 31 de Enero de 1943 que destruyó las tres cuartas partes de la ciudad.
Calbuco cumplió en el año 2002 "400 años de vida" en medio de un incontenible progreso en todo el quehacer material y espiritual de la comunidad, acorde con el presente, cuya base está sustentada en dos grandes vivencias históricas para la "ciudad e isla de las aguas azules", se recuerda una de ellas al decir, que un día Calbuco escuchó una consigna que decía: "¡De Calbuco a Caicaén solo luz de Pilmaiquén!", coronación de una gestión nacida en 1952 gracias al entusiasmo de un grupo de jóvenes que emprendieron la tarea de dotar de luz eléctrica a su pueblo, la que fue inaugurada un 31 de Agosto de 1958.
La otra vivencia la interpretó la comunidad calbucana el día 15 de Mayo de 1966 al unirse la "isla" al continente mediante un pedraplén, pequeño tramo vial que abrió de par en par las puertas hacia el progreso y avance de la ciudad, dándoles un nuevo estilo en el usos y costumbres del isleño, hitos y acontecimientos esparcidos e su historia y que mediante un Decreto Exento Nø333 de fecha 4 de Mayo de 1989, estableció el Día 4 de Mayo como el Día Oficial de Calbuco.